Vikingos más amables? No es cierto, o al menos, eso dicen sus esclavos
Nuevas pruebas muestran que los vikingos no eran tan amables como pensábamos, pues el esclavismo era una parte fundamental de su estructura social.
La reputación de los vikingos de sangrientos saqueadores del frío norte puede haber cambiado en los últimos tiempos, pero nuestra visión de los pueblos nórdicos podría estar a punto de cambiar de nuevo gracias a nuevos estudios que dirigen su mirada a segmentos de la sociedad vikinga que han permanecido durante mucho tiempo en la sombra.
La esclavitud escandinava aún resuena en la cultura británica en la actualidad. Su expresión “to be held in thrall,” que significa estar bajo el poder de una persona, se remonta al antiguo término nórdico para un esclavo: thrall.
La esclavitud en la región es muy anterior a los vikingos. Hay pruebas de la gran disparidad económica desde el primer siglo de nuestra era, en el que algunas personas vivían con los animales en establos, mientras que otros poseían mansiones de la época.
Las crónicas del año 793 describen un tiempo en el cual las personas eran objeto de los saqueos vikingos, al igual que los objetos preciosos, Ibn Hawqal, un geógrafo árabe, describe el comercio de esclavos vikingo en el año 977 como un negocio que se extendía a través del Mediterráneo, desde España a Egipto.
¿Quiénes fueron los implacables guerreros dirigidos por Atila el Huno?. Pero ¿merece este pueblo nómada su reputación desmesurada?
En torno al año 370, ejércitos de hunos tomaron gran parte de Europa occidental, conquistaron a tribus germánicas y ahuyentaron a otras de su creciente territorio. Pero ¿merece este pueblo nómada su reputación desmesurada?
La respuesta a esta pregunta no es sencilla. Los hunos «son muy misteriosos», escribe el historiador Peter Heather, en parte por su falta de historia escrita y sus orígenes inciertos.
Conforme avanzaban por el mar Negro, los hunos atacaban a quienes se interponían en su camino. Estos pueblos —vándalos, visigodos, godos y otros grupos— huyeron hacia Roma. Las migraciones provocaron inestabilidad en el Imperio romano y, de este modo, los hunos se ganaron una reputación sanguinaria.
Sin embargo, la historia que cuenta el registro arqueológico es diferente. Por ejemplo, en 2017, la arqueóloga Susanne Hakenbeck concluyo que el análisis isotópico reveló que los hunos habían coexistido y llevado a cabo un intercambio cultural con los romanos. La historia de los hunos «no fue necesariamente conflictiva, sino de intercambios trasfronterizos, de adaptabilidad trasfronteriza», contó Hakenbeck al Washington Post en 2017
Atila el Huno nunca llegó a invadir Roma y su imperio se desintegró en torno al 469 d.C. Con todo, la reputación barbárica de su pueblo ha perdurado.
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