Adoptado en la Ciudad de Santiago de Cal, 02 de febrero de 2019
Nos reunimos en la Ciudad de Santiago de Cali
para asumir una clara responsabilidad al mirar hacia adelante y crear una
visión de futuro compartida mejor para todos. Nuestro futuro no solo está
interconectado globalmente, sino que cada vez es más local y urbano.
UNA CIUDAD DEMOCRÁTICA
La ciudad de Santiago de Cali al 2036 no se puede
gestionar eficazmente desde “arriba” o desde “abajo” y menos de “fuera”, sino
que requiere un gobierno democrático, elegido por el pueblo, al que a su vez
debe rendir cuentas. Un gobierno local
que dispone de las competencias y los recursos
financieros y humanos suficientes
para desarrollar instrumentos de planificación de alta calidad; y que colabora
con otros niveles de gobierno y con municipios vecinos para desarrollar
enfoques y planes de interés comunes por el bien de un desarrollo eficaz de Cali como ciudad-región.
UNA CIUDAD
COSMOPOLITA
Una ciudad que valora y reconoce el papel puente
que juegan los emigrantes entre sus ciudades de acogida y de origen. Una ciudad
en donde sus ciudadanos plurietnica y pluriculturalmente tienen un papel incluyente
en la toma de decisiones de su gestión pública. Para garantizar que la
aglomeración urbana funcione en pro del bien común, los gobiernos de las
ciudades deben diseñar y adoptar sólidas políticas publicas –a través
de la participación ciudadana activa–,
basadas en los valores democráticos, la igualdad de género, los derechos humanos y el “derecho a la
ciudad” para todos.
UNA CIUDAD CON VISIÓN DE FUTURO
Nuestra ciudad al 2036
sabe dónde quiere
ir y sabe qué quiere
ser. Posee una clara visión de futuro de proyección
estratégica, basada en un diagnóstico situacional prospectivo preciso de su
potencial y de sus recursos, y un plan prospectivo para hacerlo posible. La
visión y el plan perspectivo se desarrollan e implementan con la participación
de los ciudadanos, de los sectores público y privado. La visión y el plan
prospectivo deben ser realistas y adaptados a los recursos de la ciudad, tanto
públicos como privados. Para poder asumir su liderazgo, el gobierno de la
ciudad debe disponer de un
financiamiento adecuado, diversificado y bien
administrado.
UNA CIUDAD DEL BIENESTAR
Una ciudad próspera es una combinación de lo
planificado positivamente y de lo creativamente orgánico. Planificada para
permitir que las infraestructuras, los servicios,
las inversiones se realicen en el lugar adecuado, en el momento oportuno, de
forma coherente y con estética tanto en el diseño como en el tejido urbano, a
la vez que resistente a los riesgos naturales y antropicos. En suma, promover
una ciudad inclusiva y
dinámica, desde los barrios a las metrópolis.
UNA CIUDAD CREATIVA,
UNA CIUDAD PARA EL CONOCIMIENTO
La ciudad al 2036 inspira y fomenta
constantemente la creatividad y la innovación, a la vez que cultiva el conocimiento,
patrimonio y memoria de todos. Asimismo, la ciudad hará lo posible para
impulsar la excelencia y la creatividad en sus gestión pública, reconociendo el
papel de sus ciudadanos emprendedores e innovadores gracias a la aplicación
intensiva de la CTeI. Protegerá y promoverá el emprendimientos en todos sus
aspectos basado en la innovación, el cuarto pilar esencial de la ciudad
sostenible, pues es a la vez una expresión del desarrollo del conocimiento humano,
un medio para unir a las personas por encima de todas las barreras, y un factor
esencial tanto en la vida económica y social como en el desarrollo de toda ciudad.
UNA CIUDAD SEGURA
La ciudad al 2036 otorga una importancia central
a la seguridad, reconociendo que la criminalidad y el miedo al crimen son
destructivos para la democracia. Una ciudad en la que las mujeres y niños puedan
vivir sin miedo a ningún tipo de violencia, y que apoya el diálogo, la
reconciliación y la paz entre comunidades y naciones.
UNA CIUDAD QUE
PROMUEVE LA MOVILIDAD
La ciudad al 2036 es aquella en que las personas
pueden circular libre y eficientemente para ir al trabajo, a la escuela, de
compras y de ocio; en que los productos se entregan y transportan de un sitio a
otro a la hora correcta y del modo adecuado. La ciudad dará prioridad a las
formas de transporte asequibles, seguras y no contaminantes, facilitando un
acceso igualitario a la ciudad para hombres y mujeres, ricos y pobres,
promoviendo trasvases entre diferentes medios de transporte. Para estos fines,
se apoyará en particular
un sistema de transporte público integrado, accesible y bien comunicado con
todos los puntos claves dentro de la ciudad y la región.
UNA CIUDAD COMPETITIVA
La ciudad al 2036
orientará su desarrollo económico hacia las necesidades y tecnologías
del futuro, y generará un clima de empresa para negocios de diferentes
dimensiones, y que ofrecen empleos dignos. En general, la ciudad no tendrá una
economía autónoma, sino que formará parte de una red de ciudades que favorecerá
polos de actividad e investigación interconectadas. Por lo tanto, su estrategia
de desarrollo económico necesitará integrarse en una estrategia urbana-regional
más amplia, en que el uso del suelo urbano y la planificación del transporte y
de los servicios se adapten a dicha estrategia. Una ciudad próspera debe
entender que temas como la “habitabilidad” y la movilidad, así como la
existencia de una red de relaciones locales, está estrechamente vinculada a la
competitividad económica.
UNA CIUDAD CON SERVICIOS
PÚBLICOS DE CALIDAD
La ciudad al 2036 reconoce que los servicios
públicos y los bienes públicos juegan un papel
esencial para el bienestar de todos sus ciudadanos, reduciendo las desigualdades y fomentando la cohesión social.
Servicios públicos asequibles, accesibles y de alta calidad, fortalecen la vida económica y social de la ciudad,
y ayudan a crear un sentimiento común de pertenencia. Los funcionarios de
la ciudad y la administración - en todos los niveles - tendrá un fuerte ethos
(sentimiento) de servicio público, y un compromiso con la calidad, la
transparencia, la gestión y la rendición de cuentas.
UNA CIUDAD
SIN BARRIOS MARGINALES
La ciudad al 2036 es una ciudad en la que los
pobres no serán relegados a barrios marginales
de la periferia urbana, a terrenos en riesgo, ni aislados en guetos dentro
de la misma, sino
que sus necesidades, expectativas y deseos (las
presentes y las
previsibles) se integrarán en los sistemas de planificación urbana
para el uso
del suelo, el desarrollo de infraestructuras y los
servicios públicos. Una ciudad en la que los derechos
de propiedad y su protección serán definidos y respetados, y el derecho
a un hábitat digno reconocido. En la que se
dará prioridad a la prevención de la degradación y a la rehabilitación de los
barrios, dondequiera se hallen.
Una ciudad con una fuerte
valorización de su tejido social
y en dónde se prestará atención
a la voz de los marginados.
UNA CIUDAD VERDE, MÁS COMPACTA
La ciudad al 2036 luchará para reducir su huella
ecológica urbana. Se propondrá ser más compacta –no podemos permitirnos un uso
extensivo del suelo para asentamientos urbanos de baja densidad con un uso
intensivo de recursos, en los que la movilidad dependa casi íntegramente del
coche. La ciudad priorizará el ahorro energético, el uso de energías renovables
y de tecnologías no contaminantes. El gobierno y los ciudadanos reconocerán,
más que nunca, la necesidad de minimizar y mitigar el cambio climático, y se
protegerá contra sus efectos adversos.
UNA CIUDAD CON GOBERNANZA COMPARTIDA
Por definición, el futuro de la ciudad
es la principal responsabilidad de su gobierno. Pero las ciudades no están solas.
Se fortalecen mediante
la cooperación con los municipios vecinos. Forman parte de
regiones más extensas, y el gobierno de dichas
regiones –a través
de sus políticas, sus aportaciones económicas y la calidad de su cooperación– es asimismo un actor clave
en el desarrollo de la ciudad. El éxito de la ciudad
al 2036 depende fundamentalmente de esta cooperación entre ciudad y región.
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