La historia,
independientemente si se le considera como ciencia y su adscripción a una u
otra, tiene como objeto el estudio de sucesos del pasado y del presente,
tradicionalmente de la humanidad, y como método el científico en un marco de interdisciplinariedad. Siendo la
disciplina que estudia y narra cronológicamente los acontecimientos pasados y
presentes.
Asimismo, sobre las consecuencias metodológicas de la
aspiración de la historia al rigor científico, «historia», en el lenguaje
usual, es la narración de cualquier suceso, estudiando e investigando los
hechos y procesos que ocurrieron y se desarrollaron en el pasado e
interpretarlos ateniéndose a criterios de objetividad; aunque, la posibilidad
de cumplimiento de tales propósitos y el grado en que sean posibles son en sí
mismos objetos de estudio.
Podemos decir que la
importancia de la Historia reside en que gracias a ella, podemos conocer,
recordar e identificar todos aquellos acontecimientos o procesos relacionados
con el origen y evolución, hasta nuestros días, del hombre, así como, también,
entre otras cosas, estudia la evolución de la sociedad,
Entonces, la razón
última de la historia es la de desarrollar en los ciudadanos un espíritu
crítico; es decir, la capacidad para tener una opinión propia sobre
acontecimientos o procesos históricos y poder no tanto defender las ideas propias, sino ser parte de la solución
de sus problemas, satisfacción de sus necesidades y realización de sus
expectativas(o deseos).
En consecuencia, el
objetivo de la historia es el de
rescatar, conservar y divulgar la memoria colectiva de los pueblos, contadas
por sus habitantes como protagonistas principales en la recuperación de esa
memoria a través de sus propias vivencias y de los testimonios, para ir
edificando la memoria histórica de un territorio a partir de los mismos
habitantes de los asentamientos y/o con
los escriben la historia.
En resumen, el objetivo de la historia es el de rescatar, conservar y divulgar la memoria colectiva de los pueblos, contadas por sus habitantes como protagonistas principales en la recuperación de esa memoria a través de sus propias vivencias y de los testimonios, para ir edificando la memoria histórica de un territorio a partir de los mismos habitantes de los asentamientos y/o con los escriben la historia.
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